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Los meses de mayo y junio son claves en la historia del sindicato de los obreros papeleros lacacinos: el CUOPYC fue fundado un 28 de mayo de 1944 y cada 10 de junio es celebrado como el Día de los Trabajadores Papeleros, después que un obrero, Urián Correa, muriera en esa fecha, víctima de la represión, mientras acompañaba una movilización de trabajadores papeleros en Montevideo.

Hoy, la realidad de nuestro país tiene algunos puntos de encuentro con lo que sucedió en la década del '40, cuando un grupo de obreros logró fundar el CUOPYC. Pero el devenir del tiempo impone sus particularidades y también marca nuevos desafíos, algunos de ellos difícilmente imaginados por los actores sociales que transitaron por la vida de nuestro país hace seis décadas atrás. Para analizar el presente y el futuro de este sindicato, entrevistamos a Walter Silva, presidente del CUOPYC.

•  ¿Cuáles son los desafíos marcados en la agenda del sindicato?

•  Están los desafíos con los cuales venimos trabajando desde hace años, que son los propósitos inherentes de nuestra organización: la amplia defensa de las condiciones laborales de los trabajadores papeleros, incluyendo, por ejemplo, la conservación de los puestos de trabajo y el mejoramiento salarial. Pero el nuevo orden político que ha surgido en nuestro país nos ha impuesto un desafío inmediato, aunque largamente anhelado. Con el arribo al gobierno nacional de unas autoridades con una mayor sensibilidad con la clase trabajadora, conscientes y solidarios con esa inmensa cantidad de obreros que estaban sumergidos en sus condiciones laborales y sociales, nuevamente se está garantizando el derecho de la sindicalización de todos los trabajadores de nuestro país.

•  ¿Qué papel asumirá el sindicato en esta situación?

•  En ese sentido, la dirección del CUOPYC ha levantado la bandera de representar a todos aquellos trabajadores que prestan funciones dentro de FANAPEL, más allá de las condiciones contractuales a las que están sujetos. Es un desafío difícil, porque la realidad laboral dentro de la estructura de la fábrica también es compleja.

•  ¿Cómo están llevando adelante esa tarea?

•  Durante los festejos del 1º de mayo largamos una campaña de afiliación sindical, y lo hicimos junto a la AOT. La campaña de afiliación al CUOPYC se denomina “Coco Otegui” y la campaña realizada por los trabajadores textiles se llama “Carbonilla Collazo”. Creemos que es un justo homenaje a dos precursores del movimiento sindical de nuestra ciudad. En el caso particular de nuestro sindicato, lanzada esta campaña de afiliación, convocamos a una asamblea a todos los trabajadores contratados o tercerizados que trabajan en FANAPEL. Fue una instancia de reconocimiento en el ámbito de nuestro sindicato. Realmente fue una experiencia emocionante: el salón estuvo repleto de compañeros ávidos de lograr una representatividad sindical. Hay que tener en cuenta lo heterógeneo de ese grupo humano. Por ejemplo, en esa asamblea, estuvieron presentes muchachos y muchachas de dieciocho años y compañeros que fueron despedidos en el desgarrador conflicto del año '90 que reingresaron a la empresa bajo esa modalidad de contratación. Más allá de que con anterioridad nos hacíamos eco de los reclamos de los empleados de las empresas contratadas por FANAPEL, a partir de ese momento nuestro sindicato ha sido una gran caja de resonancia. Hoy en día el CUOPYC es un interlocutor válido por las diferentes partes que conforman nuestra realidad laboral, para reclamar por los trabajadores que no son directamente contratados por FANAPEL. Estos compañeros han perdido el temor a reclamar lo que les corresponde, quizá porque ya no se sienten desamparados. Todos los días realizamos gestiones ante los propie tarios de las empresas prestadoras de servicio y ante la propia dirección de la papelera para ajustar una serie de inequidades. Si bien la situación es compleja, la realidad laboral ha cambiado drásticamente pero en un sentido positivo.

•  ¿Los estatutos del sindicato se adecúan a esta realidad?

•  Estamos trabajando en ese tema junto a un grupo de profesionales encabezado por el Dr. Hugo Barreto. Los estatutos vigentes sólo le dan cabida a aquellos que trabajan en forma directa para FANAPEL y a aquellos compañeros que fueron tercerizados. Nuestro interés radica poseer el marco jurídico necesario para contemplar a todos aquellos que, más allá del tipo de contrato, mantengan una relación laboral con la empresa FANAPEL.

•  Hace un par de meses realizaron una convocatoria para conformar una cooperativa de limpieza. ¿Cuál ha sido el tránsito de ese proyecto laboral?

•  Es un desafío inédito en la historia de nuestro sindicato. Nosotros jamás habíamos asumido el rol de generadores de empleo directo pero creímos que este era el momento oportuno para hacerlo. Le pedimos a la fábrica que confiara en este proyecto laboral, y lo ha hecho. Formamos una comisión de trabajo, conformada por un grupo de compañeros y compañeros y le solicitamos apoyo a los profesionales a la hora de entrevistar y definir ciertas pautas para la elección de las postulantes. El grupo humano ya está conformado: son 13 mujeres, hijas de trabajadores papeleros, en su mayoría madres solteras que estaban desocupadas, y que ahora han encontrado un empleo para sustentarse desde el punto de vista económico. Desde el 1º de julio, una cooperativa de mujeres está encargada de la limpieza de un amplio espacio físico de la fábrica.

Además, en este momento seguimos con la etapa de capacitación del personal seleccionado, que está siendo coordinada por la ong. El Abrojo. Estas compañeras están haciendo el doble esfuerzo de trabajar y seguir con la etapa de capacitación, lo que les exige una larga carga horaria en cada jornada.

Hubo que pensar y definirse sobre muchas cosas, pero logramos hacerlo

 





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